PRIMERO DE MAYO: JUAN JOSE
EL SIMBOLO DE UNA
EPOCA LITERARIA
“El que, como yo, tiene fuerza en los brazos,
y no es perezoso en la faena, y sabe ganarlo,
sólo debe pedir una cosa, trabajo. Si no lo encuentra,
sino se lo dan... Entonces le queda un recurso; ¡uno!...
No hay duda... ¡Ni sé como he dudao tanto tiempo!”.
Joaquín Dicenta. Juan José.
LA VOZ DEL VERDADERO
PORTAVOZ DEL PUEBLO
El estreno de Juan José, el 25 de octubre de 1905 en el Teatro de la Comedia, es un
acontecimiento totalmente insólito, que rompe con la monotonía teatral imperante y nos conduce
a lo que hoy entendemos por drama contemporáneo. Nacía Juan José no para desvanecerse
como tantos otros dramas, sino para perpetuarse, para ser símbolo de una época literaria. De este
modo, Juan José lograría ser la obra mítica que se representase todos los primeros de mayo en
España e Hispanoamérica. Juan José ha sido después de Don Juan Tenorio, la obra más
representada en nuestro país; el año 1937 se llevaba a escena la representación número cien mil.
Hasta su aparición el pueblo no había tenido una verdadera función dramática y aquí se
convierte en el único protagonista dentro de un contexto que no dudamos en llamar proletario.
La obra tuvo un éxito apoteósico. La gran aceptación y su triunfo se debe a ese intento de
conectar con la sensibilidad de un determinado momento histórico y trasladar los problemas de
una clase social -llamémosle aristocracia- a otra.
Después del estreno, la crítica tanto progresista como conservadora fue unánime en valorar
positivamente la obra. Pero pasados unos días, la reacción no se hizo esperar y afloró la
oposición a Juan José, dándose la contradicción de que, aunque seguía siendo aplaudida, era
censurada y perseguida por este sector crítico. Lo realmente cierto, es que Juan José pasó a ser
en aquella época el drama del proletariado, el drama de una clase que vio en él el símbolo de sus
aspiraciones sociales y de su lucha.
El notable escritor Joaquín Dicenta ha pasado a la historia dramática por su obra Juan José. Un
hecho inesperado hizo que su autor naciera en Calatayud (Zaragoza), el día 3 de febrero de 1862.
El dramaturgo aragonés no puede sustraerse a la realidad de su época y, tanto en sus dramas
(Juan José, Daniel, El señor feudal) como en sus artículos periodísticos, refleja una realidad
social -ciudad-campo, ciudad-mina- que el Régimen de la Restauración no tuvo en cuenta; es
decir, las dos capas más conflictivas de la sociedad: el proletariado y la pequeña burguesía.
Dicenta fue un bohemio y, como tal, un ser rebelde; ambos vocablos -bohemia y rebeldía- a
finales de siglo eran sinónimos. Arte y bohemia son términos que los escritores interpretan como
homónimos de protesta y conciencia social, y éste era realmente el concepto que tenía el autor.
“Dicenta -escribía Manuel Machado- encontró a Juan José en la taberna, y Juan José era verdad.
Dicenta era mentira”. Joaquín Dicenta muere en Alicante el 21 de febrero de 1917. En esta
ciudad el cariño del pueblo hacia Joaquín Dicenta fue tal que, por suscripción pública, se
sufragaron los gastos de su tumba.
Esquemáticamente y a grandes rasgos, éste sería el argumento de la obra: El protagonista, Juan
José, es un albañil asalariado al servicio del capataz Paco. Juan José vive con Rosa al igual que
su amigo Andrés, con Toñuela. El conflicto viene planteado por Paco que pretende a Rosa frente
a Juan José. Esto trae consigo un enfrentamiento entre ambos y, como consecuencia, es
despedido. Lo mismo ocurre a Rosa y su amiga Toñuela por la quiebra de la fábrica en que
prestan sus servicios. Rosa viene a ser la manzana de la discordia en que se asienta la acción
dramática. Paco fuerza la situación para atraer a Rosa, ya que para ésta la comodidad y el lujo
están por encima del amor, valiéndose de la “señá Isidra”, vieja alcahueta que está a su servicio,
y que tiene como misión minar poco a poco su voluntad. Así se llega a un momento límite en
que Juan José roba y es encarcelado. Una vez en la cárcel, una carta de su amigo Andrés le pone
en antecedentes de la traición de Rosa, que desde el momento de su apresamiento vive con Paco.
Juan José escapa de la cárcel y mata al capataz y a Rosa como culpable de su desgracia.
Juan José es un conglomerado de celos, pasión y lucha de clases. Se trata, como indica Pérez de
la Dehesa, de “un drama de amor y celos, pero también de un drama social, pues Juan José es un
obrero consciente de pertenecer a una clase social explotada, y que simboliza en el contratista a
la odiada burguesía”. Torrente Ballester valora positivamente la significación social de Juan José
y nos dice: “La novedad social de Dicenta no consiste en sacar a escena al pueblo (hecho que ya
había ocurrido con el estreno de La verbena de la Paloma), sino en sacarlo investido de derechos
que suponen el movimiento proletario del siglo”.
Ha llegado el momento de preguntarnos qué otra cosa que un drama social, puede ser una obra
que la juventud radical toma como estandarte, representándose cada primero de mayo, desde el
año de su estreno hasta 1939 como símbolo de protesta.
Juan José cuando clama ante el auditorio de la Comedia por una justicia social y plantea la
problemática de una clase desconocida hasta entonces y reclama sus derechos, se erige en el
verdadero portavoz del pueblo.
Resulta paradójico observar cómo tanto Joaquín Dicenta como Juan José han quedado en el más
completo de los olvidos. Analizados los hechos, la anécdota deja de existir y surge la pregunta:
¿Hasta qué punto lo que llamamos “cultura” es objeto de manipulación?
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Aviso: Se ruega a los poetas que participen en el IV Festival Poético por la Paz y la
Libertad, cuya convocatoria figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/poemaIV.htm
Invitación que se hace extensiva a los colegios para que también todos los escolares del mundo
pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad.
Gracias
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